Como todos los martes por la noche, y siendo éste un poquito más especial por ser el último que iba a pasar en Greensboro, dirigí mis pasos a College Hill, donde me despediría de muchas de las amistades que he hecho aquí. Todo transcurrió sin incidentes en la "One dollar beer night", me tomé mi par de cervecillas, me lamenté por despedirme de tan estupendísima peña y me hice unas cuantas fotos memorables. Cuando volvimos a mi amada I-House, a la gente se le ocurrió la fantástica idea de echar una carrera en la que cada una de las cuatro chicas que íbamos sería llevada a cuestas por uno de los chicos, y, tras resistirme un poco porque lo que yo quería era irme a dormir, accedí a hacer un poco el indio y participar.
Posicionamosnos en la línea de salida y echaron a correr nuestros muchachos, con la mala suerte de que mi montura polaca intentó correr más de lo que podía y se cayó de cabeza, con la consecuente caída mía, inevitable pues estaba enganchada a él. Y dí de bruces, con la mandíbula y el codo izquierdo en el suelo. Afortunadamente decidimos hacer esto en el cesped y no en asfalto (me hubiera abierto la cabeza literalmente). El shock de la caída me produjo las consecuentes náuseas y mala leche a partes iguales (mi cabeza pensaba mira que eres idiota, si te ibas a ir a dormir!), y me dirigí a mi cama, previa parada en el cuarto de baño y con una serie de contestaciones bordes a mis preocupados amigos (- Are you ok? - No, I'm not / - You look so pale! - I AM pale). En cualquier caso a mi me dolía el brazo pero pensaba que estaría sólo dislocado o algo, así que me dormí con un poco de hielo en el codo.
A la mañana siguiente me levanté con un dolor importante en el brazo y sin poderlo mover tampoco, así que sujetandolo con mi mano derecha (estaba en posicion angulo recto y no lo podia estirar sin ver las estrellas) me encaminé al health center de mi universidad a que le echaran un vistazo. Cuál no fue mi sorpresa cuando el médico de allí me dijo que sospechaba que lo tenía roto, y unas dolorosísimas radiografías (el tipo de rayos X se empeñaba en poner mi brazo en posiciones indescriptiblemente puñeteras) confirmaron que mi radio estaba totalmente roto y desplazado por la parte del codo. Con mis planes de viajar dos semanas el médico me dijo que mi brazo no podía esperar tanto tiempo. Me transfirieron a una clínica de ortopedia de Greensboro a la que mi amiga Celia me tuvo que llevar en coche, y las sorpresas fueron a más. Ilusa de mi, yo pensaba que me iban a escayolar el brazo, pero no. El médico de la clínica me dijo que me iban a clavar. A ponerme clavos, vaya. Yo no daba crédito, menos mal que tenía el seguro médico en regla, solo me faltaba que el sistema médico estadounidense me clavara aún más. Y como además yo me iba de viaje el sábado por la mañana, me dieron cita para operarme el jueves (me partí el brazo el miércoles de madrugada, el miércoles a media mañana ya me dijeron que me operaban el jueves). Sin comerlo ni beberlo, iba a experimentar el sistema médico americano en toda su extensión.
El jueves por la mañana me dirigí a las instalaciones operatorias de la clínica ortopédica esta de marras, y mis sorpresas siguieron en aumento. Después de firmar garrapateramente unos cuantos papeles (soy zurda y me rompí el codo izquierdo), descubrí que me iban a operar a lo bestia, uséase, me pusieron en una camilla, con la bata de enferma, me cogieron una vía y me pusieron anestesia general. En realidad me alegro, porque cuando he visto la de clavos que me han puesto, mejor no estar consciente cuando estaban haciendo bricolaje ahí. Y bueno, como esta es la tierra de las cosas exprés, nada más despertarme me pusieron en el coche de mi amiga Celia y me mandaron para casa, lugar donde tuve que hacer las maletas y la mudanza en el estado más lamentable en el que me podía encontrar xD.
Eso es todo muchachos, para que veais que he aprovechado la experiencia al máximo xD
