jueves 11 de septiembre de 2008

I just called to say I love you...

Puede que cuando Stevie Wonder hacía estas cosas no fuera como ahora, pero en la actualidad espero que quien me llame tenga algo que decirme. Porque en este país me cobran a mí también cuando recibo llamadas.

Sí, sí, como lo oís (o leéis mejor dicho). Y no es que sea ultra barato por estar repartido entre el que llama y el que recibe. Con el valor actual del dólar, no es muy caro, pero tampoco es extremadamente barato. En mi caso, y porque tengo un plan estándar, me cuesta 25 centavos el minuto llamar, y 15 centavos (creo) mandar un mensaje de texto. Recibir creo que me cuesta algo menos, pero tampoco estoy muy segura... Incluso el otro día me mandaron un mensaje de publicidad y me cobraron por él, increíble. Este hecho de cobrar por recibir llamadas hace que una persona que quiera ponerse en contacto conmigo, pero de la que no tengo su teléfono, posiblemente no pueda, porque yo no le cogeré. Bien porque no tengo saldo, en cuyo caso no puedo, o bien porque no quiero quedarme sin saldo para una persona que se está equivocando de número (como he hecho hace un rato, porque alguien me llamaba insistentemente desde el mismo número: "Mike? Are you Mike? - No, I'm not! - Sorry!"). Es un sistema bastante puñetero.

En Estados Unidos está muy extendido el concepto de las tarifas planas. En general siempre quieren que abraces una tarifa más cara para poder tener acceso a recursos ilimitados. El ejemplo más claro de esto son los refrescos. Aquí nadie te pone una botellita de 20cl como en la vieja Europa, sino que te dan un vaso y te indican los grifos. Pero por ello te cobran más, con lo que a los que estamos acostumbrados a dosificarnos la vida todo nos suele salir más caro. A los americanos les van los excesos, en conclusión. No es de extrañar que haya gordos tan gordos por ahí dando vueltas. El caso es que yo tenía dos opciones para mi móvil de prepago: la estándar, que es la que elegí, y una que te permite hablar ilimitadamente con otros móviles AT&T. Pero tiene sablacillos como que el día que uses el móvil automáticamente se te descuenta 1$ (lo cual es una pasada), o que eso no aplica a mensajes de texto, y para eso tienes que pagar aparte. Visto lo que estoy usando el móvil, mi elección fue de lo más acertada. Pero no os creáis que esto acaba aquí, no. Inicialmente le puse 15$ de saldo, pero como al mes no los haya gastado (o vuelto a recargar) mi móvil se chupa el dinero! De lo más nice...

Y actualmente tengo el móvil de 4 personas guardado, de las cuales... ¡sólo he hablado con una! Utilísimo xD Anyways, es mejor tenerlo por si las moscas, a veces hace falta, qué remedio. La era de las comunicaciones.

¡Saludillos gratuitos! (qué bueno es intenné)